Guisantes con Jamón receta asturiana

Durante mis viajes por España, he probado de todo. Pero si hay un plato que me tomó por sorpresa, fue en Asturias: guisantes con jamón. Algo tan simple, pero con un sabor que te envuelve y te hace sentir en casa. Ahora, es un plato que preparo cuando necesito un poco de felicidad.

Mis Variantes Favoritas

  • Guisantes con jamón y tomate: Una vez, decidí añadirle tomate fresco al plato. El resultado fue una mezcla jugosa y ligeramente ácida que contrastaba de maravilla con el jamón.
  • Guisantes con jamón y huevo: Una mañana, con un poco de hambre y creatividad, decidí añadirle un huevo pochado. La yema cremosa se fundió con los guisantes y el jamón, creando una combinación celestial.
  • Guisantes con jamón y huevo duro: Esta versión me trae recuerdos de mi infancia, de esos días en casa de mi abuela, donde el huevo duro se mezclaba con todo, dándole un toque hogareño al plato.

Cosas que vas a necesitar para tu receta

  • Unos 500 gramos de guisantes, ya sabes, esos que tienes olvidados en el congelador o los fresquitos del mercado.
  • 200 gramos de jamón ibérico, sí, ese que te hace salivar solo de pensar.
  • Una cebolla, de esas que te hacen llorar, pero valen la pena.
  • Dos dientes de ajo, para darle ese toque mágico.
  • Un tomate bien rojito y maduro, picado (si te animas a darle ese twist con tomate).
  • Dos huevos (si te sientes con ganas de más proteína).
  • Un buen chorro de ese aceite de oliva que nunca falta.
  • Sal y pimienta, como a ti te guste, sin pasarse.

Cómo hacer la magia en tu receta

  1. Coge tu sartén de confianza y calienta el aceite. Luego, echa la cebolla y el ajo, y espera ese olorcito que nos dice que todo va bien.
  2. Mete el jamón ibérico y dale hasta que se ponga doradito, pero sin quemarse.
  3. Si te lanzaste con el tomate, ahora es su momento. Que se mezcle bien con todo.
  4. Los guisantes entran al ruedo. Si son frescos, quizás quieran un poco de agua para sentirse cómodos.
  5. Baja el fuego y déjalo hacer hasta que los guisantes estén suaves.
  6. Si te lanzaste con los huevos, decide: ¿encima o mezcladito?
  7. Y para cerrar con broche de oro, sal y pimienta al gusto.

La preparación es sencilla, pero el secreto está en disfrutar cada paso, en sentir cómo los ingredientes se combinan y en recordar esos momentos en Asturias con cada bocado. Porque, al final del día, cocinar es también una forma de viajar y de revivir momentos inolvidables. ¡Espero que disfrutes de este plato tanto como yo!

Que pensamos de los guisantes con jamón 

El Jamón Ibérico en Asturias: Más que un Sabor, una Historia

Si hay algo que me ha enseñado la cocina asturiana, es que detrás de cada plato hay una historia. Y el jamón ibérico… ¡vaya historia! Imagina: cerdos ibéricos paseando por las dehesas españolas. Eso se traduce en un jamón con un sabor y textura que no encuentras en otro lugar.

Un brindis con sidra: Asturias y su famosa sidra. Imagina combinar esa sidra con guisantes con jamón y huevo duro. La frescura de la bebida, con ese toque ácido, hace que el jamón y el huevo sepan aún mejor. Si puedes, no te pierdas esta combinación.

Lo viejo conoce lo nuevo: Sí, guisantes con jamón y huevo es un clásico. Pero he visto chefs que le dan un giro moderno, usando técnicas que ni siquiera puedo pronunciar. Desde guisantes convertidos en esferas hasta espumas de jamón, la creatividad no tiene límites.

Un consejito: Si quieres impresionar, ponle unas láminas de trufa negra asturiana al plato. No es lo típico, pero el sabor terroso de la trufa hace que todo sepa a gloria.

Para cerrar, guisantes con jamón y tomate no es solo comida. Es sentir Asturias, su tradición y su innovación en cada bocado. Si no lo has probado, te estás perdiendo de algo grande.

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