Sobre nosotros
La historia de La Vega de Salvatierra no nació en un despacho ni de un simple plan de negocio. Nació de un sueño. Un sueño personal de Francisco Gómez García, el pilar sobre el que hoy se sostiene nuestra empresa familiar dedicada a la elaboración de jamones y productos ibéricos en Guijuelo.
Antes de fundar La Vega de Salvatierra en 2003, Francisco dedicó más de veinte años a formarse dentro de algunas de las empresas más importantes del sector cárnico en Guijuelo. Fueron años de aprendizaje intenso, donde adquirió un profundo conocimiento en la producción de jamón ibérico, embutidos ibéricos y derivados del cerdo.
Durante esa etapa no solo aprendió el oficio, sino que llegó a liderarlo. Durante más de una década ejerció como encargado, coordinando equipos humanos y supervisando cada fase del proceso de producción. Esta experiencia le permitió conocer a fondo todos los secretos de la industria del jamón en Guijuelo, una de las cunas del ibérico en España.
Sin embargo, su sueño siempre fue otro: crear su propia fábrica familiar de jamones y embutidos ibéricos, donde pudiera aplicar todo ese conocimiento a una producción más cuidada, artesanal y controlada.
Así nació La Vega de Salvatierra, una empresa con fábrica propia en Guijuelo, donde cada pieza se elabora con paciencia, experiencia y respeto por la tradición jamonera. Nuestro objetivo nunca ha sido producir más, sino elaborar mejores jamones ibéricos, cuidando cada detalle del proceso.
De esta forma de entender el oficio nació también nuestra filosofía, lo que en casa llamamos nuestra “lección de oro”:
“hacer las cosas bien para que el cliente siempre quiera volver”
Fundador
Reponsable digital
Reponsable fabrica
En 2003, lo que hoy es nuestra fábrica empezó como un proyecto de vida compartido. Montserrat González Sánchez fundó la empresa codo con codo junto a Francisco, sumergiéndose desde el primer día en el aprendizaje de este oficio tan nuestro. Su esfuerzo constante y su visión fueron los cimientos reales sobre los que se levanta hoy La Vega de Salvatierra.
Hoy, ese legado artesano sigue en buenas manos gracias a la segunda generación de la familia, que aporta su propia energía para que la tradición no se pierda:
Aunque nuestra oficina está en Guijuelo, el corazón de La Vega de Salvatierra late en nuestra fábrica propia de Fuenterroble de Salvatierra, a apenas dos kilómetros.
Nuestra filosofía es la curación natural, un arte que practicamos «jugando con las ventanas». Es un proceso manual que nos exige estar pendientes los 365 días del año. Según sople el viento de la sierra, la humedad del día o la fuerza del sol, abrimos y cerramos nuestros secaderos en un ritual diario que se hereda de padres a hijos.
Este baile con el clima permite que cada jamón «respire» y madure al ritmo pausado que marcan las estaciones. Es así, y no de otra forma, como logramos ese sabor dulce y equilibrado que la industria nunca podrá replicar con secaderos artificiales.
En un mundo de prisas y producciones masivas, en La Vega de Salvatierra hemos elegido ser pequeños. Limitamos nuestra bodega a unas 1.000 piezas al año, una cifra que nos permite controlar todos los procesos.
Una vez en casa las piezas frescas, aplicamos el secreto del salado manual. Aquí no hay fórmulas matemáticas ni máquinas: Francisco y Mario calculan a ojo experto la sal marina necesaria para cada pieza según su peso y grasa. Ese equilibrio es el que evita que el jamón este salado.
Nuestras curaciones son un ejercicio de paciencia extrema. Dependiendo del peso, nuestros jamones y paletas descansan en el silencio de la bodega desde los 24 meses hasta alcanzar los 6 años (72 meses) en nuestras piezas más exclusivas.
Destacar que buscamos la mejor relación calidad-precio, y nuestro Jamón de Cebo de Campo es nuestro estandarte. Al ser productores directos y cuidar su vida en libertad, logramos una jugosidad y un aroma que sorprende incluso a los paladares más exigentes. Aplicamos las técnicas de la más alta gama a cada una de nuestras piezas, sin excepciones.
No creemos en intermediarios ni en redes comerciales que encarecen el producto y nos alejan de ti. En nuestra casa, el envío sale directamente de nuestra fábrica a tu mesa.
Nuestra mayor garantía no es lo que nosotros digamos, sino vuestras palabras. Ese 4,8 sobre 5 en Google es el reflejo de clientes que buscaban honestidad y la encontraron. Roberto atiende personalmente cada llamada y mensaje, asesorando a quien no conoce el producto como si fuera un amigo de toda la vida.
Queremos que, al abrir uno de nuestros paquetes, sientas que detrás hay una familia con nombre y apellidos velando por tu confianza.
Sin duda, nuestro Jamón de Cebo de Campo Ibérico. Al ser productores directos en nuestra fábrica de Fuenterroble de Salvatierra, eliminamos los márgenes de distribuidores y tiendas. Es la opción inteligente para quien busca la jugosidad del ibérico sin pagar el sobrecoste de la marca.
La clave está en el método de curación. Los procesos industriales aceleran el secado, dejando el exterior duro y el interior poco curado. En nuestra fábrica propia, curamos de forma natural 365 días al año. Al abrir y cerrar las ventanas manualmente según el clima, logramos una curación homogénea
Nuestros jamones y paletas ibéricas tienen una curación mínima de 24 a 36 meses, llegando en ocasiones especiales hasta los 6 años de bodega. No enviamos ninguna pieza que no haya alcanzado su madurez óptima, independientemente de la demanda del mercado.
Depende de su consumo. Si busca la experiencia tradicional, la pieza entera es imbatible. Sin embargo, para mantener la máxima frescura sin desperdicio, ofrecemos sobres loncheados y envasados al vacío. Preparamos estos sobres directamente en nuestra fábrica, manteniendo intactas las propiedades organolépticas que han hecho que nuestros clientes nos valoren con un 4,8 sobre 5 en Google.
En La Vega de Salvatierra nuestra prioridad es que te sientas como en casa. Si una pieza no cumple con tus expectativas de calidad, Roberto Gómez atenderá tu caso personalmente.
Preparamos cada envío de forma manual en nuestro secadero. Normalmente lo recibes en tu domicilio en 24/48h laborales (Península) desde que sale de nuestras instalaciones.
Si compras la pieza entera, solo necesitas un lugar fresco y seco, alejado de la luz solar directa. Si compras loncheado, mantenlo en la nevera y antes de consumirlo sigue los consejos que tenemos puestos en el envase
Entendemos el miedo a recibir una pieza que no esté en su punto. Por eso, en nuestra casa, Mario Gómez realiza una "cala" manual de cada jamón justo antes del envío. Esto asegura que el aroma y la curación son perfectos. Si tiene dudas sobre qué pieza elegir según su consumo, le asesoramos personalmente por teléfono o WhatsApp para que se sienta como si estuviera en casa