Ibéricos La Vega

¿Se puede consumir jamón ibérico durante el embarazo?

Una de las mayores preocupaciones es saber si puedo comer jamón ibérico durante el embarazo, hay que saber qué alimentos se pueden comer y cuáles no están permitidos. Y entre ellos, destaca un producto estrella: el jamón ibérico.

Los meses de embarazo son unos meses delicados y hay que andarse con mucho ojo para conocer bien la dieta a seguir para que tanto la madre como el bebé tengan buena salud en todo momento.

El riesgo de la toxoplasmosis al consumir jamón

Entre los productos más destacados de la gastronomía española encontramos el jamón. Sin embargo, es de los que más dudas y controversia genera, junto con otras carnes curadas o como el salchichón y otros embutidos.

Durante el embarazo, uno de los mayores riesgos al consumir jamón es padecer la toxoplasmosis una infección causada por el parásito Toxoplasma gondii que puede ser grave para el bebé si se infecta durante el embarazo.
Como el jamón no es un alimento que se cocine con calor, sino que se cura con sal y con el tiempo, este proceso no garantiza la eliminación del parásito.

Si la mujer ya ha pasado la toxoplasmosis, lo cual se puede saber mediante un análisis de sangre, sí podría consumir el jamón. Sin embargo, durante el embarazo lo más recomendable es evitar este tipo de producto.

Qué dicen los expertos sobre el consumo de jamón ibérico durante el embarazo

Desde el Hospital San Juan de Dios de Córdoba explicaron que las mujeres embarazadas sí podrían comer jamón ibérico durante el embarazo si el producto cuenta con al menos 18 meses de curación. Y, por supuesto, al igual que con el resto de alimentos, tendría que cumplir con todos los controles y certificados de calidad que se requieran y que lo certifiquen.

Por su parte, también se ha explicado que, en el caso de nuestro país, las cepas son menos virulentas que las de otros países. Por tanto, la probabilidad de infestarse siempre va a ser mucho menor.

Asimismo, estudios del Journal of Food Protection basándose en los cerdos con toxoplasma revelaron que “tras 14 meses de curación no había parásitos viables”. Por tanto, el proceso de curación del jamón sí que podría ser una de las garantías, como señaló la coordinadora del Centro Tecnológico Agroalimentario de Pozoblanco, Manuela Hernández.

Por otra parte, sí que se sabe que el parásito no puede vivir en una pieza de carne que tenga una concentración de sal del 2%. En este sentido, la concentración de sal en un buen jamón curado está entre el 5 y el 8%.

Asimismo, también explicaron en diferentes estudios de la Universidad de Córdoba que a partir de los 15 meses de maduración del jamó, la toxoplasmosis ya no tiene el mismo efecto. En este sentido, el jamón con denominación de origen que tenga 24 meses de curación podrá asegurar que no exista el riesgo de contagio. Y aquí reside de nuevo la importancia de un buen etiquetado y de asegurarse de unos buenos procesos de calidad en todo momento.

El doctor José Eduardo Arjona, jefe de la unidad de la Mujer del Hospital de Córdoba y Manuela Hernández, coordinadora del Cicap (Centro de y Calidad Agroalimentaria del Valle de los Pedroches (Cicap) aseguraron en una entrevista que “el consumo de jamón como alimento cardiosaludable que es, no debe desecharse durante el embarazo cuando no existen estudios concluyentes que establezcan que su ingesta aumenta las posibilidades de contagiarse por toxoplasmosis”.

¿Es recomendable congelar el jamón antes de consumirlo?

En el caso del embarazo y el consumo de jamón, también se habla muchas veces de la congelación del producto previamente a su consumo. Con esto hay que tener mucho cuidado ya que a veces podría resistir al proceso. Según la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) «la congelación parece ser efectiva para eliminar la capacidad infectiva de los quistes siempre que supere las 48 horas a temperaturas inferiores a 20ºC. La mayoría de congeladores domésticos llegan a -18ºC, por lo que es importante prestar atención a este dato”.

Desde la Sociedad Española de Ginecología afirmaron hace un tiempo que las embarazadas sí que podían comer jamón sin tener que congelarlo antes, pero, de nuevo, “siempre y cuando haya pasado la cadena de producción sanitaria contrastada”.

Tal y como han explicado en diversas ocasiones, “se puede decir que una mujer embarazada puede consumir jamón serrano siempre y cuando haya sido elaborado bajo los controles de Sanidad, y cuanto más alta sea la calidad del producto, mejor. Si congelarlo da mayor seguridad y la mujer se queda más tranquila, también puede hacerlo, aunque no sea necesario si el producto viene de la cadena de producción adecuada”.

Recomendaciones oficiales sobre el consumo de jamón en el embarazo

Sin embargo, también es cierto que, en el Informe del Comité Científico de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) en relación con los riesgos microbiológicos asociados al consumo de determinados alimentos por mujeres embarazadas incluye al jamón como un producto de riesgo que las embarazas no deben consumir durante estos meses; sin mencionar ningún tipo de excepción.

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